Historia del Hospital Italiano

Por Angel Jankilevich

Colección Revista Hospital y Comunidad

Historia del Hospital Italiano (1)

En 1836 se crea la Estación Naval Sardá en el Río de la Plata, ese reino de Italia había reconocido al Estado Argentino y ejercitaba un activo comercio y servicio de navegación tanto con Europa como por los ríos interiores, y existían iniciativas y necesidades de crear algún hospital para sus marineros, idea que no obstante no prosperó hasta que se produjo el arribo de importantes contingentes de inmigrantes.

La idea de un Hospital toma forma en una reunión en la casa del encargado de negocios del reino de Cerdeña: Cavaliere Marcello Cerruti, de la que participan el comandante de la Estación Naval Sardá capitán Juan Di Vascello Bautista Albini, junto a un nutrido grupo de compatriotas.

Después de algunas reuniones para tratar "pro y contra" de varios terrenos ofrecidos en venta, se adquieren los ubicados en la calle Santa Rosa, hoy Bolívar, esquina Ituzaingó, (actualmente Avenida Caseros) al precio total de 115.000 pesos, que se escritura "mediante acto notarial suscrito por la totalidad de la Comisión Provisoria".

El primer conjunto de suscripciones reunidas hasta el 12 de enero de 1854 ofrecía un resultado alentador: 1770 suscriptores por un total de $405.000. "Una prueba -dirá el historiador Idilio Meletti- de como la esperanza de la unidad nacional se traducía en un símbolo de amor en Buenos Aires, asumiendo una forma precisa en el hospital italiano, la primera iniciativa que hermanaba en una sola voluntad a los italianos emigrados".

El apoyo que la colectividad ofrece al hospital induce a la comisión provisoria a proceder a la iniciación del proyecto y a la colocación de la piedra fundacional.

Los trabajos se inician a ritmo acelerado mientras se recogen donaciones de los italianos residentes en Santa Fe, Rosario, Corrientes, Asunción del Paraguay, etcétera. En la estación Naval Sardá se encuentra una comitiva de 74 italianos que consignan sus aportes, también se reúne el aporte de 15 comandantes de navíos italianos.

No obstante comienzan a surgir resistencias a las recaudaciones como expresión de la incipiente división de la "colonia italiana" en tendencias monárquicas y republicanas.

Al respecto vale la pena recordar que el núcleo inicial de los italianos residentes en Buenos Ares estaba constituido principalmente por marineros que se habían dedicado al ejercicio del pequeño cabotaje a lo largo de los ríos argentinos, incorporados al comercio de esta ciudad, importando mercancías y abriendo el mercado argentino a los productos italianos.

Pero en los años siguientes a la caída de Rosas llegan a Buenos Aires numerosos inmigrantes provenientes de Montevideo, donde habían sido legionarios de Garibaldi, y en general prófugos políticos de distintas regiones de Italia, que no reconocían la autoridad Piamontesa.

Por su parte, los diarios de Buenos Aires anunciaban los preparativos que se hacían en Italia para continuar la guerra de la independencia. Las declaraciones de Mazzini sobre la "Guerra a los Reyes" aceleró el conflicto ideológico de los inmigrantes italianos entre monárquicos y republicanos, y era obvio, que frente a una iniciativa patrocinada por Víctor Manuel II, la oposición no tardara en manifestarse.

Suspendidos los trabajos del Hospital, los propósitos solidarios de los italianos de tendencia republicana, que era el grupo mayoritario, buscaron nuevos objetivos formando la Sociedad Italiana de Unione e Benevolenza el 18 de julio de 1858.

Esta sociedad mutual italiana, la más antigua del país, aún vigente entre nosotros, comienza a prestar servicios de inmediato. Al mes de constituida ya había contratado un médico, de apellido Medici, que iba de a caballo al "gueto" de italianos en la Boca y en San Telmo para atender a los enfermos.

Según el Dr. Francisco Loyudice, Unione e Benevolenza se crea "porque la comisión provisoria del hospital no salía a practicar lo que tenía que hacer: atender a los italianos. Y no había ninguna institución que lo hiciera ni tampoco alguna protección desde Europa. El reino de Italia todavía no estaba constituido, y nadie se ocupaba de esos 10.000 italianos que había en la ciudad de Buenos Aires. Por lo general indigentes que necesitaban una ayuda mutual y cultural".

El 17 de febrero de 1861 se proponía la creación de un Hospital Italiano de Unione e Benevolenza, que fuera expresión de todos los italianos.

Pero el advenimiento de la unidad e independencia de Italia llevó a que el 10 de abril de 1862 se constituyera una nueva "Comisión Edilicia" formada por miembros de las Sociedades Nacional Italiana y Unione e Benevolenza. Los miembros titulares y honorarios de la Comisión Edilicia de Conciliación suscriben $216.000 en cuotas individuales de $3.000 cada una para garantizar el cumplimiento de los trabajos.

En Mayo de 1865 el edificio estaba casi concluido cuando se inicia la Guerra del Paraguay. El Gobierno Argentino consulta al Cónsul Italiano Astengo sobre si esta dispuesto a ceder el hospital para los heridos de guerra, el que fue inmediatamente concedido. En una carta del 24 de junio del mismo año el Ministro de Guerra Gelly Obes escribía: "contando con el noble ofrecimiento de su señoría de poner a disposición del gobierno el Hospital Italiano para asistir a los heridos del ejercito argentino y de sus aliados en campaña, se ruega al señor cónsul se sirva dar una autorización al doctor Don Juan José Montes de Oca para que, como encargado de los hospitales de Sangre, sea puesto a su disposición aquel establecimiento para que proceda a dotarlo de lo necesario para recibir los heridos que deben llegar en breve" Al día siguiente el hospital quedaba en consignación del Gobierno Argentino, quien lo destinó a los heridos brasileños hasta el 31 de enero de 1867.

A partir de esta última fecha se retomaron rápidamente los trabajos y cuando ya se estaba terminando el edificio, el Municipio de Buenos Aires a raíz de la epidemia de cólera que había aparecido en Rosario y en San Nicolás y que llegaba al Barrio de la Boca de ésta capital, requiere el edificio para usarlo como lazareto y con el objeto de recibir pobres de diversas nacionalidades. La nueva consignación de este hospital para servir al conjunto de la sociedad se produjo el 7 de febrero de 1869. Producida la restitución del establecimiento y dado que no había finalizado la Guerra con el Paraguay, el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Emilio Castro, con fecha del 22 de diciembre de 1869 lo requiere nuevamente al presidente de la Comisión Edilicia para uso del Ministerio de Guerra y Marina, el que es nuevamente concedido. Finalmente servirá una vez mas como lazareto durante la Gran Epidemia de Fiebre Amarilla de 1871.

Historia del Hospital Italiano (2)

Finalizados los trágicos episodios de la epidemia de fiebre amarilla, el primero de febrero del año siguiente la Inspección y Comandancia General de Armas de la República Argentina, mediante una carta firmada por Rufino Victorica comunicaba al Vicecónsul de Italia en el país " me es grato tener el honor de dirigirme a vuestra señoría por disposición superior para remitirle las llaves del establecimiento Hospital Italiano que ha sido desocupado desde ayer, habiendo sido trasladado el hospital militar que en él funcionaba a otro sitio"
El 8 de diciembre de 1872, con la presencia de autoridades argentinas e italianas, la de los presidentes de las diversas sociedades italianas y de un numeroso público, abrió sus puertas finalmente el Hospital Italiano: "La Banda Garibaldina ejecutó los Himnos Argentino e Italiano -relata el historiador Carlos A. Rezzonico- dos comisiones puestas a ambos lados de la puerta de entrada recolectaron ese día ochenta mil pesos en donaciones de monárquicos y republicanos. La Sociedad Unione e Benevolenza representada por el doctor Basilio Cittadini, ofreció una medalla de oro al Presidente del Hospital Italiano Achille Maveroff, que había sido años antes presidente de dicha sociedad".
Quince días más tarde, la misma Sociedad Unione e Benevolenza organizaba una gran fiesta benéfica que permitió recoger doce mil seiscientos sesenta y seis pesos a favor de esta institución.

"El Hospital Italiano, que en su proyecto original preveía una capacidad de 100 camas, contaba con ciento cincuenta a la fecha de su inauguración y se convirtió rápidamente en la Casa de Asistencia eficiente para los enfermos que había prometido ser para las numerosas sociedades italianas de socorros mutuos, cumpliendo la necesaria función asistencial en resguardo de sus asociados".
"El nosocomio respondía en realidad a una sentida necesidad de la población en general y fueron numerosas las sociedades mutualistas de otras nacionalidades que establecieron acuerdos asistenciales con el hospital, tales como la Sociedad Filantrópica Suiza, la Austroungara, la Portuguesa y otras, como surge del Acta de Comición Directiva de año 1873."
El Hospital tenía "un médico director que contaba con la colaboración de tres médicos jefes de sección, tres médicos asistentes, tres practicantes internos, un farmacéutico jefe y dos asistentes, ocho hermanas de caridad y 30 enfermeros y personal de servicio. Tenía 200 camas, de las cuales 190 estaban destinadas a los enfermos y 10 a los empleados".
Con el correr de los años el edificio de la calle Bolívar se reveló progresivamente insuficiente por el gran número de pacientes que requerían sus servicios. Bajo esas circunstancias el diario de la colectividad italiana "L’ Amico del Popolo" convoca a cien personas dispuestas a donar mil pesos cada una con destino a la ampliación del hospital. El éxito de esta campaña motivo otra convocatoria a mil benefactores dispuestos a aportar cien pesos cada uno.
Finalmente después de considerar las ventajas de ampliar o de construir un nuevo hospital la asamblea de socios del 25 marzo de 1886, decide adquirir la manzana de terreno en el que actualmente se levanta la institución, ubicada entre las calles Gascón, Potosí, Rawson y Perón, en el barrio de Almagro. Solar que había pertenecido a la Quinta del doctor Dalmacio Velez Sarsfield, y donde éste redactó el Código Civil Argentino.
El 30 de abril de 1899, dado que los aportes obtenidos de la colectividad no alcanzaban a la cifra necesaria para concluir los trabajos, se celebró una asamblea extraordinaria con el siguiente orden del día: "Providencias que se deben adoptar para concluir los trabajos del nuevo hospital" En el transcurso de la asamblea bajo la presidencia del ministro de Italia Malaspina, se decide contraer un préstamo de $200.000, que se toma en la principal institución bancaria de Italia en la ciudad con el aval personal de 20 asociados y el 15 de diciembre del mismo año se colocaba la piedra fundamental del nuevo Hospital Italiano, que abriría definitivamente sus puertas al servicio el 22 de diciembre de 1901.
En 1902 es designado presidente el ingeniero Juan Pelleschi que inicia un periodo de generosas contribuciones que, a través de una comisión de 11 miembros creada para el mejoramiento del hospital, logra equipar al establecimientos y realiza importantes ampliaciones.
En 1903 se crea la Escuela de Enfermería "para satisfacer una necesidad originada a partir del momento en que se prescindió del servicio de las religiosas"
En agosto de 1908 asume la presidencia de la Sociedad Italiana de Beneficencia don José Devoto y al año siguiente se crea la Inspección Sanitaria del Hospital, cargo que pasa a ser ocupado por el doctor Carlos Spada. Esta suerte de "auditoría sanitaria interna" que la propia sociedad del hospital realizaba sobre sus servicios y necesidades de sus pacientes y asociados, constituye un notable antecedente de la "garantía de calidad" y de preocupación por la forma en que eran atendidos los enfermos.
Quizás la obra más importante de este período fue la construcción y habilitación de los Consultorios Externos, el 20 de septiembre de 1913. Las nuevas dependencias, según expresión del doctor Spada, podían considerarse un "segundo gran hospital" y fueron designadas con el nombre de Juan B Solimano, benefactor del hospital que había contribuido decisivamente para poder completar este nuevo cuerpo edilicio.
En 1905 el Hospital asumió oficialmente el carácter docente que lo distingue, como surge de la memoria del Director Medico doctor Sacchi relativa al ejercicio 1905-1906 en la cual se lee "el carácter docente de la institución fue este año solemnemente confirmado. El doctor Nicolás Reppetto, profesor de la facultad de medicina, fue autorizado a dar semanalmente en el hospital un curso práctico de clínica quirúrgica agregado a la misma facultad. Las lecciones fueron frecuentes y numeroso su auditorio. Fue así que, mediante oportunas normas, médicos y estudiantes pertenecientes o no al hospital tuvieron en el gabinete de anatomopatología un precioso auxiliar de estudios e investigación en el campo histológico y bacteriológico".
En 1926 la institución inauguraba en la localidad suburbana de San Justo, próxima a la Capital Federal un "Asilo para ancianos y convalecientes".