Historia y Origen de los Apellidos Italianos


por Riccardo Baldi

Traducción de Fernando Dominici

 
Es en los siglos XI y XII que se manifiesta la presencia de apellidos; muchos sobrenombres devenidos de ciertas actitudes físicas, de deficiencias, de cualidades o de una cierta forma de comportamiento por parte de algunos individuos hicieron que estos sobrenombres se transformaran en apellidos.

En otros casos el apellido se origina en el hecho de vivir cerca de una iglesia, de un puente, de un gran árbol, de una torre, etc. Otros tomaron su apellido en base a su profesión y otros lo adoptaron del nombre de su padre o madre.

Del siglo XVII (no solamente pero en particular) provienen los numerosos apellidos "fabricados" y dados a los niños expósitos. Sólo en la Provincia de Cuneo, según datos provenientes de la Prefectura de Cuneo entre los años 1850 –1870 eran abandonados cada año entre 800 y 900 niños y por lo tanto cada año se inventaban entre 800 y 900 apellidos; estos apellidos se distinguen de los otros porque muy frecuentemente tienen que ver con los Santos (Santantonio, Sangiuseppe, Sangrato, etc.); con Gesù (Gesumio, Gesunostro, Santogesù, Gloriagesù,etc.); con la Virgen (Santamaria, Nostramaria, Mariano, etc.) con Dios (Santididdio, Diotallevi, Graziadio, etc.) con la cruz (Santacroce); con los dias de la semana (Lunedino, Sabatino,etc.) y con los meses (Agosto, Agostiale, Marziano, Settembrino, etc.)

El nacimiento del apellido entre los años 1000 y 1200, se debió especialmente a dos causas: la primera se vincula con el gran crecimiento demográfico que sufrieron nuestras zonas en ese período; la segunda causa muy ligada a la primera se debe a la concentración demográfica que se produjo en diversos sitios.

Por lo tanto, y considerando que el apellido fue el instrumento que permitió la identificación de cada individuo en el ámbito de una determinada comunidad, resulta natural que ello se produzca debido al fuerte incremento demográfico que ocasionó que fuera imposible la identificación tal como se venía haciendo antes de este período, es decir que, cada individuo además de por su propio nombre era identificado con un sobrenombre o con el nombre de la madre o del padre (costumbre aun practicada en algunos sitios de nuestros valles y colinas en los que a menudo se identifica a una persona llamándola con su nombre y el de uno de sus padres; por ejemplo: Giovanni de Antonio, Giuseppe di Teresa; o por sobrenombres: Pierino il Grosso, Mario il Verde, etc.). Este sistema podía funcionar en una comunidad muy pequeña pero al crecer, esta comunidad se encontraba en la imposibilidad de identificar a sus propios individuos y es en este punto que se demuestra la imperiosa necesidad que tuvieron las comunidades medianas y grandes de oficializar los diversos sobrenombres transmitiéndolos luego en línea directa de padre a hijo. La transmisión del apellido por la via paterna se difundió en Italia entre el final de bajo medioevo y el renacimiento 1400 – 1500 siendo obligatoria después del Concilio di Trento 1543-1563.

La segunda causa en sintonía con la expansión demográfica y el nacimiento de los apellidos se debe buscar en la concentración urbana característica de este período.

Es opinión generalizada entre los historiadores que entre los siglos X y XI hasta la mitad del siglo XIV, Europa tuvo un gran crecimiento demográfico. Siempre según diversas interpretaciones, la población europea que al comienzo del siglo XI se calculaba en cuarenta millones de habitantes, al comienzo del siglo XIV tenia casi el doble. Para Italia se calculó un crecimiento medio del 0,26% que significaba cerca de 80.000 habitantes mas cada año.

Si bien estas estimaciones hechas por estudiosos de fama mundial se basan en fuentes documentales bastante restringidas, mas allá del factor numérico, las causas provocadas por este excepcional despegue poblacional se perciben también por otros factores tales como el aumentar la extensión de las murallas, en la campiña nuevas instalaciones provocan el aumento de las áreas cultivadas; es este el tiempo de arar grandes extensiones de tierra, se desecan lagunas y pantanos, se talan bosques, se construyen canales para riego. Es la época de los denominados asentamientos programados, numerosos "Villenove" y "Villefranche" nacen por todas partes (como Villanovetta di Verzuolo y Villafranca Piemonte) bajo la presión de señores que siendo propietarios de vastos terrenos silvestres deciden transformarlos en areas cultivables. Este importante crecimiento demográfico produce, como consecuencia, una gran movilidad en los territorios por parte de la población; muchos campesinos se mudan a las ciudades para no agravar las ya precarias condiciones económicas de las familias, pero no solamente los campesinos se mueven hacia las ciudades, también propietarios de predios se instalan en las ciudades con sus familias donde se ven nuevas perspectivas tanto culturales cuanto profesionales.

En consecuencia, como pudimos observar, muy probablemente el impulso demográfico y el crecimiento concentrada en varios sitios hicieron natural e indispensable la adopción del apellido, de lo contrario, nunca habrían logrado identificarse.

Buena parte de los apellidos que llevamos actualmente ha sufrido, en el transcurso de los siglos una cierta metamorfosis la cual, en algunos casos, ha tornado incomprensible el significado que el apellido original poseía. En el contexto de una investigación propia referida a la composición de los apellidos presentes en la provincia de Cuneo, dirigida también a establecer una eventual concomitancia con el fenómeno inmigratorio-emigratorio, he obtenido datos que considero muy interesantes, por ejemplo de 1028 (fecha a la cual se remontan los primeros apellidos encontrados por mi) al 1349 los apellidos que finalizaban con la vocal "o" representan el 52,4%; de 1350 a 1599 se reducen al 38,1%; y se estabilizan del 1800 hasta nuestros días en el 44,2%. Los que finalizan con la vocal "i" de 1028 a 1349 son el 22,5%; de 1350 a 1599 alcanzan al 34,2% y de 1800 hasta hoy se estabilizan en 22%. Siempre porcentualmente, las iniciales de los apellidos registran en los diferentes períodos mutaciones bastante importantes. La razones que han provocado esta transformaciones pueden ser múltiples, entre otras, las causas mas importantes se encuentran las frecuentes inmigraciones y emigraciones provocadas por carestías, pestes y guerras características del periodo bajo examen. Además de estos fenómenos es oportuno mencionar los numerosos errores de transcripción ejecutados en las diferentes épocas en los registros tanto parroquiales como comunales. Por ejemplo la preposición "De" que hasta bien avanzado el 1600 precede casi todos los apellidos, se entendía como descendencia o proveniencia, es decir: "Matteus De Rossi" significaba "Matteo de la familia de los Rossi" pero además como preposición patronímica es decir descendiente del nombre del padre: de Michelis – di Michele; De Matteis – di Matteo; De Ghiovanni – di Giovanni; De Laurenti – di Lorenzo. Asimismo muchos apellidos finalizados en "i": Alberici – di Alberico; Anselmi – di Anselmo; Rolandi – di Rolando; Martini – di Martino, etc. En este caso los errores de transcripción se debieron a la elevada tasa de analfabetismo (a mediados de 1800 en la Provincia de Cuneo se aproximaba al 70/75 % !) que debido a la escasa cultura del clero, condicionaron bastante los apellidos precedidos por "De". En algunos casos se ligó directamente al apellido (Derossi), en muchos otros especialmente de 1700 a 1800 resultó totalmente eliminado. El idioma utilizado en los registros ha sido siempre la misma, el latín y el italiano del 1600 al 1800 se alternaron a menudo y gustosamente.

Otro, entre los mas comunes y curiosos errores de registración se había ejecutado de la siguiente forma: "el año del señor 1610, etc. etc. la familia de los Rossi presentaba a la presencia de Dios una criatura del sexo masculino al cual se le imponía el nombre de Mario. Etc. etc." Al lado del encabezamiento el recién bautizado era registrado con el nombre de Rosso en lugar de Rossi. Inversamente si se trataba de una mujer, por ejemplo Francesca se registraba como Rossa Francesca.

El apellido siempre modificaba la vocal final en base al sexo del bautizado y esto sucede mas o menos desde la mitad del 1700.


Fuente:

http://www.lapiazza.org/piemonte/cognomi.htm